Principios de gobernanza y su aplicación a la actividad aseguradora

Carlos Biurrun

Planteamiento: ¿Qué está pasando en la industria aseguradora?

En todos los órdenes de la vida, la política, la economía, la sociedad a todos los niveles, cuando surgen momentos de crisis, de cambio de tendencia en la evolución de las cosas, de las personas o del entorno se produce un efecto enormemente peligroso, todo se pone en cuestión y se echa la culpa a terceros de lo que está pasando; de repente nos olvidamos de aquellos tiempos donde la bonanza económica nos hizo acomodarnos y no plantearnos cuestiones sobre la mejora de nuestra actividad.

Mientras el seguro creció y tuvo los resultados como jamás se habían conocido, me refiero al periodo 2000 – 2007, todos éramos felices, las Compañías no cabían en sí de gozo de los resultados que obtenían y los mediadores, especialmente los Corredores veían crecer, sin medida, sus ingresos. Cuando aparece la crisis global y comienza a notarse en España, también en el crecimiento del seguro, comienzan a oírse voces, por la parte de la mediación quejándose de la situación, criticando la competencia desleal de las Compañías de directo, de los operadores de bancaseguros, de la brutal competencia en precios – más del 40% ha bajado la prima media del seguro de autos en cinco años -, intentando recuperar un espacio de influencia perdido en la gestión de la actividad aseguradora. En definitiva los mediadores toman conciencia del cambio de tendencia y comienzan a preocuparse. Y se plantean, de nuevo, los códigos de buenas prácticas o códigos éticos, incluso alguna asociación, con enorme pragmatismo plantea el código o protocolo de gestión de siniestros.

En 2011 el Consejo General lanza y propone a las Compañías la firma de un código de prácticas de mercado que es firmado por muchas de ellas a partir de 2013.

Antecedentes de la situación actual.

La propuesta de código de buenas prácticas de mercado que en 2011 propone el Consejo General de Mediadores a las Compañías aseguradoras como solución a los problemas detectados en las relaciones sociales y mercantiles tiene unos antecedentes que conviene recordar, los cuales se enmarcan en un contexto más amplio que coincide con los movimientos globalizadores de la economía mundial de los años 90 y las reformas legislativas de algunos países, entre ellos, España.

Precisamente en esos años, 1992, se aprueba y publica en España la ley de mediación de seguros privados que partió de “bases nuevas” para “otorgar una especial protección a los tomadores de seguros” además de “liberalizar la y flexibilizar la actividad de distribución de seguros”.

 En aquellos tiempos, los representantes de los mediadores coincidían en señalar que “se había hecho una ley que beneficiaba a los Grupos bancarios – aseguradores en perjuicio de los mediadores tradicionales”.

 Con todo respeto para la opinión anterior, el cambio que se quería conseguir era “una ley menos intervencionista y reguladora de un mercado cada vez más competitivo que favorezca la baja de precios del seguro y la protección del asegurado” (exposición de motivos número 1).

En coincidencia en el tiempo, mayo de 1991, los movimientos que en aquellos años se produjeron en la economía mundial, como consecuencia de estrategias globales y posicionamientos de las grandes corporaciones para hacerse con partes significativas de mercados sin barreras, generaron bastantes problemas de transparencia, descontrol y malas prácticas. Debido a todo ello el London Stock Exchange, en su Financial Reporting Council, emitió el informe Cadbury, su chairman, que tuvo por objetivo “presentar propuestas para soluciones los problemas del bajo nivel de confianza de las informaciones financieras prestadas por las empresas y de la capacidad de los auditores en establecer salvaguardas adecuadas a los usuarios de estas informaciones”.

En España, los años 90 se caracterizaron por un enorme crecimiento de la recaudación de primas y por los movimientos de fusiones y absorciones de entidades aseguradoras. El crecimiento, basado sobretodo en el seguro de autos y las primas únicas de vida, no llevó aparejado una mejora de los resultados. Muchas entidades aseguradoras tradicionales son absorbidas por Grupos mundiales que pasan a liderar el mercado. De los líderes de la época, sólo Mapfre y Catalana, sobreviven.

El efecto es una notable concentración de la oferta de seguros que recoge los frutos en la primera década del siglo con unos resultados jamás conocidos.

Los mediadores en España, y también en Europa, no avanzan ni se concentran al mismo ritmo que las Compañías. Los problemas de velocidad, de visión, de control, de actividad comienzan a surgir, planteándose la necesidad de revisar las reglas de sus relaciones. Consecuencia de ello aparecen los primeros movimientos asociativos tanto en España (1984) como en Francia, de agentes de Compañías y posteriormente de Corredores de seguros (a partir de 1987) como mecanismo defensivo frente a nuevas estrategias en la distribución de seguros y en el control del mercado.

Precisamente en este contexto se publica en Actualidad Aseguradora, mayo de 1994, la traducción del Código Moral del Corredor de seguros en Francia resaltando los tres principios que, con el norte de la independencia, debe regir la actividad profesional: i) dar el mejor servicio al cliente, ii) ser leal a las Compañías para las que trabaja y iii) lealtad y respeto a los compañeros de profesión.

El 5 de marzo de 2001, UNESPA y el Consejo General de Mediadores firmaron el CODIGO DE USOS con el objetivo de regular el vacío legal de los acuerdos entre Corredores y Compañías “con manifiesta voluntad de diálogo y acercamiento de las partes para eliminar discrepancias y controversias”. Se constituyó una comisión mixta para su vigilancia, seguimiento y actualización. También fue ratificado y firmado por la Dirección General de seguros y Fondos de pensiones.

¿En qué situación nos encontramos?

Como se diría en castellano castizo, “todo es del color del cristal por el que se mira”; unos afirmarán que hemos avanzado en la gobernanza y en la mejora de las relaciones Mediador-Compañía, otros, en cambio, argumentarán que “estamos estancados, cuando no retrocediendo”.

No tengo duda de la buena intención de quienes intervienen en la búsqueda de soluciones para la mejora de las relaciones de dos partes tan fundamentales para la buena imagen del seguro ante le mercado y los clientes, como son las Compañías y los Mediadores de seguros.

Sin embargo no sólo hay que tener buena intención sino ser eficaz, conseguir que los objetivos marcados se cumplen. En este sentido no podemos estar satisfechos con los resultados.

Escuchar a muchos Corredores y directivos de Compañías nos permiten acotar algunas valoraciones de la situación y que se reflejan en cuestiones abiertas para quien quiera contestarlas:

  • ¿No hay suficientes normas reguladoras de las relaciones mercantiles entre empresas para que se tengan que añadir más?
  • ¿Alguien puede explicar qué ha pasado con el código de usos de 2001 y la comisión mixta de seguimiento entre UNESPA y Consejo General? ¿Cuántos casos ha resuelto y con qué resultados?
  • ¿Por qué se plantea el código de prácticas de mercado de 2011 como una avance y novedad cuando no es más que una mala copia del de 2001? ¿Por qué en éste ha desaparecido la comisión mixta de vigilancia, seguimiento y actualización?
  • ¿Por qué se plantean tantos códigos bilaterales y no uno sólo como se hizo en 2001 que sea firmado por la representación de ambas partes?
  • ¿Acaso se cree que las malas prácticas se resuelven con más reglas? ¿No habría que introducir más principios de gobernanza en las relaciones Compañías – Corredores?
  • ¿Hay equilibrio de fuerzas entre las partes como para pensar que se van a cumplir?
  • Si lo que se trata es de mejorar el servicio al asegurado, ¿acaso hemos preguntado al cliente de lo que piensa?
  • ¿No nos iría mejor a todos si no hubiera tantas voces que lo único que generan es mucho ruido y pocas nueces? ¿No falta comunicación sincera y continuada entre las partes?

A modo de conclusión.

Creo firmemente en el diálogo, en el esfuerzo, en la dedicación, en la constancia como valores que resuelven los problemas y las dificultades. Participamos de unos valores democráticos donde las cosas se resuelven respetando las reglas y los usos del mercado.

Tengo grandes reservas sobre el avance en transparencia, resolución de conflictos y respeto al papel de cada parte por el hecho de haber firmado unos códigos de prácticas de mercado. Supone un retroceso respecto a actuaciones anteriores porque hemos pasado de un procedimiento de acuerdo marco sectorial a acuerdos bilaterales y además no recoge ningún mecanismo de comisión paritaria de control. Es imposible que algo así vaya más allá de las buenas intenciones de los que los firman si no hay efectos coercitivos.

Por otra parte, aún a riesgo de no ser políticamente correcto, existe demasiada diferencia de influencia entre una parte, la Compañía y la otra, representación de la mediación que no tiene una voz única, está dispersa y además mezcla intereses dispares como son los de agentes y corredores. Habría que preguntarse, teniendo en cuenta que el código regula exclusivamente las relaciones con Corredores, ¿quién cuida y vigila el marco de actividades de los agentes exclusivos colegiados?

Hace poco, José Luis Cendrero me preguntaba en una entrevista para el nuevo blog de Liberty ¿qué me había sorprendido del resultado esperado hace 20 años en el sector?

Mi respuesta fue: “me ha sorprendido el debilitamiento de la influencia de la mediación a la hora de marcar la ruta del sector y de manera especial la de los corredores de seguros. Desde mi punto de vista esta situación no es buena para el seguro y por supuesto para los corredores. Sería conveniente cambiar la tendencia, lo cual no es fácil y requiere mucha capacidad de liderazgo, que con toda sinceridad no la veo actualmente”.

Si alguien comparte mi visión y diagnóstico también estará de acuerdo en que reforzar el liderazgo de la mediación y avanzar en Corredurías más potentes y eficientes pueden ayudar a construir una relaciones sostenibles y eficaces entre Corredores y Compañías, haya o no protocolos o códigos de usos o de prácticas.

También creo que mejorarán las relaciones si se aplican las prácticas de gobernanza que propuso Sir Adrian Cadbury en 1991 y, como dijo, Michel Camdesssus, ex Director del Banco Mundial en San Sebastián en 2010 (ver blog de Carlos Biurrun) “Necesitamos una economía más humana, hay que volver a los valores y de manera especial a tres: la responsabilidad de todos, la solidaridad y el sentido de ciudadanía global. Solo así podremos salir de la crisis”.

Y tú ¿qué piensas?

Carlos Biurrun. Fundador del Community of Insurance, Think tank iberoamericano de seguros

 

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