Las prisas son malas consejeras

Cho-Oyu

Cuando uno quiere escalar un ochomil hay que respetar las reglas. No respetarlas significa ineludiblemente quedarte por el camino y en muchos casos morir .

Lo primero y fundamental es tener claro que quieres intentarlo, intentarlo y llegar.

Para ello tienes que realizar el entrenamiento adecuado. No se sube sólo con las piernas, también se sube con el corazón y con la mente. Tienes que tener una preparación tanto física como psíquica, para ser capaz de afrontar todas las dificultades que surgirán, con total seguridad, en el camino hasta alcanzar la cima.

Hay que tener un plan trazado y cumplirlo con exactitud. No puedes correr porque te encuentres bien, ni parar porque te encuentres mal.

Pero para hacer cima en la misma montaña ,dependiendo de por donde subas, la ruta que elijas, habrá que trazar un plan distinto. Antes de iniciar la escalada ya habremos tomado todas las decisiones importantes sobre como afrontar la ruta que seguiremos hasta la cima. Usamos la ruta que siguen la gran mayoría? Es la más fácil, pero es lenta, ya que la saturación de alpinistas hace que no se pueda escalar con el ritmo deseado. Usamos una ruta más difícil? Tenemos que tener una preparación mayor pero no dependeremos de nadie que nos entorpezca. Usamos una ruta diferente, nueva? Exige mayor preparación pero siempre tiene el premio de que nos puede llevar a la gloria de la fama. Ser el primero siempre es un triunfo y tiene su recompensa.

Otro de los aspectos a tener en cuenta es, que para conseguir escalar el tan deseado ochomil, es imprescindible ir instalando campamentos que nos permitan atacar el objetivo final por pasos. Es absolutamente imposible conseguir la cima sin respetar estos hitos intermedios en el camino.

Para subir al Cho-Oyu, sexta montaña más alta del mundo de 8.201 metros de altura, en el Himalaya, tendremos que instalar un campamento base más o menos a los 4.800 metros. Allí podremos acceder en camión y llevar todo el material con vehículos. Luego instalaremos un campamento base avanzado a los 5.400 metros. Aquí ya tendremos que acceder con yaks. A partir de aquí los medios de transporte utilizados serán humanos, con montañeros, porteadores y sherpas. Los demás hitos del camino los marcaremos en los 6.400, 7.200 y 7.500 metros, para alcanzar finalmente la cima.

Estos pasos harán que nos adaptemos a la altura, para que nuestro cuerpo resista las condiciones a las que será sometido en la ascensión. Si por las prisas de llegar a la cima, de alcanzar el objetivo, no respetamos estos pasos, lo más probable es que perezcamos en el intento y en ningún caso conseguiremos llegar a la cumbre.

Pero hay otro componente importante, fundamental e imprescindible a la hora de conseguir un ochomil en montaña.

El equipo.

Todos recordamos como las cordadas antiguas eran formadas por grupos de españoles, vascos, guipuzcoanos, etc. El objetivo era común, era sentido por todos, por ese sentido de pertenencia a una zona geográfica, por un sentimiento compartido. Cuando llegaba uno de ellos a la cima, llegaba todo el equipo.

Ahora se puede contratar todo a través un viaje, con un plan organizado y hasta un guía.

Antes había menos muertos. Y es que el equipo es imprescindible siempre.

Y por último, todo equipo de montaña tiene un líder natural. El líder natural surge espontáneamente, por su experiencia, por su antigüedad, su carácter o cualquier otra cualidad que le haga destacar sobre los demás.

El líder no se elige. El líder lo es.

Vivimos tiempos duros.

Tiempos de crisis, de dificultades.

Pero lo peor, tiempos de prisas.

Queremos que las cosas cambien, que los resultados lleguen ya.

Nos exigen que todo suceda con urgencia, este año, este mes, esta semana. Hoy.

Pero ¿hemos creado las bases para que en tiempos de dificultades, las empresas, las personas y los sistemas estén preparados para reportarnos los resultados que exigimos?.

Se han vivido tiempos de bonanza. Pero lo peor, tiempos fáciles. Esto ha hecho olvidar que hay que crear las bases imprescindibles para poder crecer y crear riqueza de forma permanente.

No hemos instalado nuestro campamento base ni nuestros hitos intermedios.

Por mucho que queramos correr ahora, sin esas bases creadas me temo que no llegaremos al destino que esperamos y que exigimos. Quizás incluso corremos el riesgo de morir en el camino al intentar conseguir nuestro objetivo con prisas, con urgencias y sin respetar la planificación que exige conseguir cualquier objetivo.

Y tu, en tu empresa, en tu objetivo,

¿Tienes claro dónde quieres llegar y le pones pasión?

¿Tienes un plan trazado y sabes la ruta que vas a elegir? Recuerda que ser el primero siempre es mejor que ser el mejor.

¿Has realizado los pasos necesarios, esos hitos del camino, que te harán alcanzar la cumbre, el éxito en tu negocio?

¿Tienes un equipo cohesionado que se sienta como uno sólo?

¿Eres el líder del equipo que te hará llegar a la cima?

Y sino tienes en consideración todos estos requisitos…

¿Sabes que vas a morir?

Reinhold Messner, alpinista italiano que fue el primero en escalar las 14 cumbres de más de ochomil metros que hay en el mundo, decía que «la vida es algo fugaz, hay que vivirla al máximo y alcanzar las metas. »

Ya hemos vivido al máximo.

Pero también decía que «Una verdadera aventura no es posible si no existe el riesgo de morir.»

Aceptemos el riesgo, vivamos la aventura pero respetemos las reglas.

Y de verdad, las prisas, en las empresas y en la montaña, no acaban bien.

Fernando Álvarez Díaz de Cerio. Ceriomarketing

Asesor de montaña Juan Carlos Santamaría.

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