El depredador de la venta

Lobo

El lobo (Canis lupus) es un miembro del orden de los mamíferos conocidos como Carnívoros. Es un carnívoro depredador y la mayor parte de su dieta está compuesta por presas cazadas.

Pero los depredadores que matan para comer, en numerosas ocasiones matan más de lo que comen. Siempre se ha dicho que disfrutan matando más allá de lo que necesitan para sobrevivir.

Sus presas naturales son grandes herbívoros y otros mamíferos de menor porte, como zorros, perros, conejos y liebres. También en ocasiones cazan jabalíes solitarios o atacan al ganado doméstico. En situaciones de carencia alimentaria el lobo amplía los límites de su territorio natural de caza en busca de alimento, llegando a atacar ocasionalmente a rebaños de ovejas o cabras.

Todo en el lobo está adaptado para procesar materia animal: agarrarla, desgarrarla, digerirla y eliminarla.

Este depredador es fruto de una pragmática evolución al servicio de sus funciones de depredador en la escala trófica. Ocupa, en su hábitat natural y sin competencia del hombre, la parte superior de la pirámide nutricional. Esto significa que se trata de un depredador que carece de competencia externa para la regulación de su población, y que su crecimiento está sólo limitado por la disponibilidad de alimento suficiente en su territorio y por las enfermedades que puedan diezmar su población

Su cerebro está altamente desarrollado, por lo que este animal está considerado más inteligente que la mayoría de los animales.

El buen vendedor, el vendedor de verdad, también es un depredador.

Es un depredador de la venta.

Vende por el simple hecho de vender. Disfruta vendiendo. Necesita vender.

Sale todos los días a vender, prepara su estrategia, busca sus presas, las identifica y en cuanto se produce la ocasión materializa la venta.

Está preparado y adaptado para vender, sea cual sea su presa.

Ud. podrá reconocer a un depredador de la venta fácilmente:

Porque se le ilumina la cara cuando tiene un posible comprador delante.

Porque vende independientemente de la remuneración que perciba por esa venta.

Porque no para de vender cuando cumple escrupulosamente los objetivos que se le exigen.

Porque te llama cuado vende, con ilusión, para contarte inmediatamente como ha conseguido su venta.

Porque irradia a su alrededor una energía especial que le lleva a estar atento sin tregua, que le hace detectar donde está la oportunidad para materializar una venta más.

Porque se le ilumina la cara también cuando vende.

Si tu negocio o tu empresa depende de la venta…

Pon un depredador de la venta en tu vida.

Fernando Álvarez Día de Cerio. Ceriomarketing

 

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