Marcel Duchamp. La cosas son así…

En mi última visita al Gugengheim, al entrar en una de las salas donde se exponen las obras de los artistas, vimos unos platos blancos apilados unos encima de otros. En el suelo. Sin más.

La guía del museo, al ver la cara de sorpresa de los visitantes, y no por estar maravillados precisamente, no pudo sino explicarnos que el hecho de que aquellos platos estuvieran allí y se consideraran arte, se debía a algo que paso a narrar.

Aquello, que como nos explicó, cualquiera podía hacer, y que aparentemente no eran más que unos platos encima de otros, se consideraba arte porque lo había hecho un artista.

Ole y ole, pensé yo.

Esto pertenece a una corriente artística que inicia Marcel Duchamp en 1917.

La guía nos contó que en una ocasión este artista mandó una obra suya al director de un museo.

marcel_duchamp

Era un urinario puesto al revés. Obra bautizada como “Fuente”

Fué una obra icono del arte del siglo XX y una de las más significativa.

El director del museo le preguntó que porque eso era una obra de arte y podía ser considerada como tal.

El respondió:

“El arte es arte porque lo digo yo”.

Es el hecho de que eso lo hubiera hecho un artista lo que confería a la obra la consideración de obra de arte.

El acto de la elección es lo que transformaba un artículo de fontanería en una obra artística, y crea un pensamiento nuevo para el objeto.

Todo esto me dejó muy poco convencido. La verdad.

Bueno, tan convencido como cuando de vez en cuando, se presencia ese estilo de dirección de “las cosas se hacen así porque lo digo yo”.

Ese estilo en el que el director da validez a sus acciones por el simple hecho de dirigir y que lo hace él.

¿Esto certifica el acierto en su toma de decisiones?

Hay que tener cuidado no sea que acaben haciendo un urinario al revés en sus empresas.

Aunque creen tendencia con ello a mi no me convence.

Fernando Álvarez Díaz de Cerio. Ceriomarketing

 

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